Superluna azul con eclipse y luna de sangre: cuatro fenómenos en uno
Este 31 de enero hemos podido observar la segunda superluna de este 2018. Después de la primera, que fue la madrugada del 1 al 2 de enero, la noche del martes 30 al miércoles 31 hemos disfrutado de nuevo de este fenómeno. Pero la superluna solo es uno de los cuatro fenómenos que se ocurre este 31 de enero: también habrá un eclipse lunar, una luna de sangre y una luna azul.
Esta coincidencia no se da desde hace 150 años, por lo que esta superluna es bastante especial: la última vez que tuvo lugar este fenómeno extraordinario fue en 1866, y la próxima vez que ocurra será el 31 de enero de 2037.
Las primeras observaciones de un asteroide llegado a nuestro sistema solar procedente del espacio interestelar han sorprendido a los astrónomos. El objeto, bautizado con el nombre hawaiano de ‘Oumuamua, no se parece a nada visto antes: es metálico o rocoso, con un color rojo oscuro y, sobre todo, muy alargado. Su longitud es de al menos 400 metros y, después de girar cerca del Sol, se aleja a la vertiginosa velocidad de 95.000 km/h.
Por primera vez desde que Einstein descubrió su existencia hace más de un siglo se han observado casi al mismo tiempo las ondas gravitacionales y el estallido de luz producidos por la fusión de dos estrellas de neutrones, las más pequeñas y densas del universo.
El pasado 17 de agosto, a las 8:41 de la mañana hora local, el software de detección automática del observatorio de ondas gravitacionales LIGO en Hanford hizo saltar la alarma ante una nueva vibración en los interferómetros de luz láser. Las mismas ondas fueron captadas también a más de 3.000 kilómetros de allí por el detector gemelo de LIGO, en Luisiana, y en Pisa, en Italia, por su homólogo europeo Virgo. Dos segundos después, el telescopio espacial Fermi de la NASA y el Integral de la Agencia Espacial Europea observaron un estallido de rayos gamma, el tipo de explosión más potente en el universo después del Big Bang. Estos observatorios determinaron el punto del cielo del que provenían las señales y lanzaron alertas internacionales a decenas de telescopios en todo el mundo. En cuestión de semanas, unos 70 observatorios de todo el mundo captaron el evento en todo el espectro electromagnético, desde los rayos x a las ondas de radio pasando por la luz visible y el infrarrojo.
Elgato
de Schrödingeres
un experimento mental que fue propuesto por el físico austíaco
Erwin Schrödinger, en 1935, como analogía sobre el funcionamiento
del mundo subatómico. De forma escueta, la experiencia se basa en lo
siguiente:
Colocar un
gato en el interior de una caja opaca, en la cual hay un dispositivo
que tiene exactamente un 50% de liberar un veneno mortal, matando al
gato, y un 50% de no liberarlo, dejándolo vivir. Es decir, que
transcurrido un período de tiempo cualquiera y siguiendo nuestra
lógica, hasta que no miremos el interior de la caja, no sabremos si
el gato está vivo o muerto. Pero todo no es tan sencillo; desde el
punto de vista de la física cuántica, mientras no comprobemos el
estado del animal, se dirá que éste estará vivo y muerto a la vez:
es el llamado estado de superposición. No será hasta que abramos la
caja cuando "forzaremos a la naturaleza" a determinar si el
gato se murió o sigue vivo.
Para explicar todo esto, surge la física cuántica, que intenta predecir el comportamiento del mundo de las partículas subatómicas. Para ello se estiman una serie de situaciones en las que la partícula puede encontrarse, así como la probabilidad de que se encuentre en cada una de ellas, lo que forma una especia de onda que representa las posibles situaciones de la partícula. Para nosotros, mientras esta partícula no sea observada (al igual que con el gato) se encontrará en todas esas situaciones al mismo tiempo, y será cuando la observemos cuando determinemos en cual de ellas se encuentra . Es lo que llamamos dualidad onda- corpúsculo.
Por otro lado, cabe destacar, aunque solo sea de pasada, otro principio básico que diferencia la física clásica de la cuántica: el Principio de incertidumbre de Heisenberg, que explica cómo, teniendo una cierta partícula, no podemos medir de forma exacta un par de magnitudes determinadas, como la posición y la velocidad, pues la propia medición de una de las variables modifica su situación, lo que conlleva la pérdida de información sobre la otra magnitud.
La fusión nuclear, como ya sabéis, es un proceso en el cual dos átomos de hidrógeno se unen para formar uno de helio, produciendo una enorme cantidad de energía. Dicha fusión se consiguió artificialmente hace mucho; sin embargo, no era rentable al tener que usarse más energía del que se generaba tras la reacción... hasta ahora. Un laboratorio estadounidense ha logrado, por primera vez, obtener más energía de la que se usa. Para ello, utilizaron 192 láseres para calentar y comprimir el hidrógeno hasta alcanzar 11 millones de grados centígrados, la temperatura necesaria para llevar a cabo dicha reacción. Link de la noticia aquí Hecho por:Carlos R. Curso: 4ºB
Después del Big-Bang, esa gran explosión que se cree que dio origen al universo, por algún motivo no del todo conocido la materia comenzó a agruparse en ciertas zonas más que en otras, al estilo de unos inmensos grumos en una besamel. La gravedad fue haciendo su papel yen medio de la inmensidad del espacio, aparecieron las primeras islas: los cúmulos y las galaxias. Dentro de estas, la materia tampoco se distribuyó de forma uniforme. El gas primordial que las formó al principio, producido después de la gran explosión y constituido básicamente por helio e hidrógeno, los ladrillos básicos del universo, se acumuló tanto en algunas partes, que la gravedad engendró las primeras estrellas.
En el interior de estas esferas de energía se alcanzan temperaturas tan grandes que los átomos sufren reacciones de fusión nuclear que permiten la aparición de elementos más pesados, como el carbono o el oxígeno. Y cuando los astrofísicos analizan la radiación procedente de estos astros, pueden deducir la composición y la edad de las estrellas y de las galaxias, puesto que las más jóvenes acumulan más hidrógeno frente a otros átomos más complejos. Gracias a esto, un equipo de astrónomos españoles y australianos ha descubierto que la galaxia NGC 1512 acumula en su "estómago" los restos de otras galaxias que engulló en el pasado.
De hecho, la galaxia NGC 1512, de un tamaño comparable al de la Vía Láctea y con el mismo tipo de estructura espiral, no solo ha incorporado restos de otros "cadáveres", sino que en las imágenes captadas se está "tragando" a una galaxia enana.
Hallado un punto débil para anular la inmortalidad del cáncer
En un laboratorio probaron con unos ratones con cáncer pulmonar una serie de técnicas, los telómeros son parte de los cromosomas. Esa parte del cromosoma no se puede copiar del todo y en cada división los telómeros se acortan un poco. Cuando estas estructuras son demasiado cortas, la célula sufre, deja de replicarse y acaba eliminada por los sistemas de limpieza celular. Debido a este proceso el cáncer no se dispersaría pero se dispersa debido a que la enzima polimerasa es la que aporta la proteína a los telómeros y por lo tanto hacen que no se acorten y que se sigan dispersando por las células (Se podría llegar a la conclusión de que la enzima polimerasa es la culpable de que el cáncer se propague).
El experimento consiste en genética mente ''borrar'' esta enzima llamada polimerasa y que así el cáncer no se disperse y se pueda eliminar por quimioterapias más fácil.
Imagen de una Célula Cancerosa de Pulmón.
Nombre: Lorenzo Sanchez y Javier Bermúdez
Curso: 4º ESO A y 4º ESO C
Fuente de la que se obtiene la información: http://elpais.com/elpais/2015/05/12/ciencia/1431448816_517221.html